El destino de mi antiguo caballo de batalla

A veces en nuestra vida hay cosas materiales  que nos traen muy buenos recuerdos; una de esas cosas para mí, sin duda alguna sería mi primer y único carro que he tenido. Era un Corolla del año 1986, color azul. Era un caballo de batalla, un fiel compañero, cómplice de aventuras y proyectos para mí y mis cercanos y pocos amigos. Estuvo conmigo durante unos 7 años apróximadamente, lo recibí tal cual venían de fábrica, sin accesorios ni lujos, y con muy poco kilometraje de su antiguo dueño.

En esos 7 años con mucho sacrificio, lo cuidé como si fuese un hijo superdotado que traería mucha fama y éxitos a su padre. Le compraba accesorios, lo lavaba los fines de semana, le cambié los cauchos, los rines, le puse reproductor, cornetas buenas, muffler, alfombras, etc. Cada año que pasaba el Corolla demostraba ser ya otra persona, había crecido y madurado gozando de salud.

Mi Corolla momentos antes de ser vendido...

En todo ese tiempo mientras crecía, fue partícipe de salidas a la playa, matraqueos por parte de policias y fiscales que lo paraban, remolques cuando fue mal estacionado, intentos de robo, vidrios partidos, puertas dobladas, proyectos, grabaciones de cortos, conversaciones importantes y viajes a Valencia, Pto. Cabello, Pto. La Cruz (que en un descuido por las conversas, terminamos en Pto. Ordaz). También conoció a varias de mis novias, que para desgracia del Corolla, se traducía en soportar discusiones estúpidas, trivialidades, pucheros, malacrianzas, manipulaciones y exceso de ridiculez por parte de muchas relaciones amorosas desacertadas, donde el radar y el olfato  confieso, no me funcionó bien, y claro, adicional a lo anterior, el Corolla les soportaba sus culos en el asiento.

 

Participación del Corolla en el cortometraje "Codicia"...

Mi carro para mí no era un carro solamente como ven, era un miembro más del grupo, y vaya que era un miembro importante. Un día una chama decidió vengarse de mí por no querer tener nada con ella, y le pareció que lo más adecuado era el partir los vidrios del carro y doblar la puerta cuando yo estuviese dormido en la madrugada. Ese día cuando lo vi destrozado, fue una de las imágenes más tristes que he podido presenciar en mi vida, era como dejar a tu perro durmiendo en la sala tranquilo, ir a dormir, y cuando te levantabas a saludarlo en la mañana siguiente, el perro aparecía mutilado, bañado en su propia sangre y con el hueso al lado. Algo así sentí. Me armé de valor y decidi de nuevo repararlo, era como reconstruirle la cara a una persona con quemaduras de 3º grado.

 

Participación del Corolla en "Cuando limpio los domingos I"...

Participación del Corolla en "Cuando limpio los domingos II"

Luego de vivir emociones fuertes, aventuras y ronchas, el carro luego de los 7 años decidió comenzar a echarse a perder. Entraba y salía del taller con mucha regularidad, y comenzó a ser una carga. Ya no era el “abuelo” compañero de edad avanzada, que compartía con uno, pero que lo tratabas delicadamente para no lastimarlo, no, ya el carro era el abuelo que apestaba en casa, que merecía demasiada atención y tenías que hasta llevarlo a orinar porque se meaba encima.

Un carro de avanzada edad, pero con mucho honor y dignidad...

Luego de muchas gastadas de dinero en repararlo, no dudé en venderlo apenas salió del taller “bien”. Puse un anuncio y en menos de 24 horas ya el carro estaba vendido. Lo vendí así como ven en las fotos, o sea, en perfecto estado y bueno, recién sacado del taller con carburador nuevo y todo. Lo vendí a una familia que lo “necesitaba” para que la esposa buscara a los niños al colegio en la tarde, sólo para eso me dijeron.

Bueno, me quedó una buena sensación, ya que el Corolla se jubilaría tranquilo, buscando niños al colegio sin mucho esfuerzo, y bueno, era un retiro digno, por una buena causa.

Carajo, nada de eso era cierto, esa familia lo revendió ahí mismo y ahora aquel valiente carro que vivía lleno de aventuras no era más que un miserable carro usado para taxi. Ni siquiera un taxi serio, ejecutivo, nada de eso. Es un pobre taxi de esos pichacheros,  cutres, con calcomanias de “Piolín” pintando una paloma, “La Máscara” y “Tazmania”, unos zapatos sucios de bebé recién nacido guindados en el espejo retrovisor, unas luces rojas en el capot, unos forros azules en los asientos rotos, muñequitos de perritos moviendo la cabeza colodados en el tablero y mucha, pero mucha salsa y “sabor”. Lo único que conservó el dueño actual eran los rines que yo le puse. Me siento como si un padre cría por años a su hija, ésta se va de la casa a independizarse y cuando la vuelve a ver, no es más que una simple puta callejera que ofrece un servicio de “Bon Ice” por 5 bs, ni siquiera llegó a puta de local bueno.

Pude verlo por las zonas de Chacao y tomarle una foto con el celular, pasó justo enfrente de mí, y con el corazón acelerado y sudando frío lo reconocí en el acto. El carro ya no tiene la misma placa de las viejas como yo lo tenía, creo que eso fue lo único bueno que hizo su nuevo dueño. De resto el carro no es ni la sombra de lo que fue en sus años mozos. Qué tristeza, Corolla, tanto invertir en ti, y ahora eres un miserable taxi pichachero, una putica de semáforo sin dientes.

Qué deshonra...

 

 

Click aquí para leer la II parte de esta triste historia: La putica rodante de Chacaito…

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  • así terminará el mío. ya lo vi todo.

  • El Cuervo

    Buen articulo, me recuerda a mi Malibu 1979.. Que arrecho era!!!

    • Otro carro clásico que tuvo un final deprimente…

  • ese es el peo cuando vendes algo que le tienes mucha estima, esperas que a quien se lo vendes le tenga la misma estima que tu y alli es verdad que esta jodida la vaina…
    lo de la chica que se independiza y vuelve como bicha… ha pasado tantas veces que como te explico… pero ni modo…
    y no has pensado en recuperar el corolla, digo como otros que lo quieren aunque sea para un retiro digno…

    • Verga, luego de verlo en las condiciones que estaba no me dan muchas ganas; no es ni la sombra de aquellos días. El otro peo que sí es de peso, es que cuando lo vendí lo entregué en 15.500 Bs. siendo buen precio para vender en aquella época. Actualmente la vaina es un “wtf” total, en tucarro.com, ese mismo modelo, año, tal cual lo tenía yo ya lo venden entre 30.000 y 35.000 Bs.

      Ya ni para pagar ese precio actual tengo =/ Qué te puedo decir…

  • Fernando

    …adicional a lo anterior, el Corolla les soportaba sus culos en el asiento… xD!!!

  • belen

    El vidrio rotooo!!!! Jajajajaj me rei mucho en esa parte jajajaj

  • Pingback: La putica rodante de Chacaito… « Con Ida y Vuelta()

  • Odiseo

    Al estilo de “recordando a los que no están entre nosotros” recordare a mis “hijos”:

    Impala 79 (el camastron)(desguazado)
    COROLLA 88
    Fiat 1
    Lada Niva (el machito e’pobre)
    Hyundai excel
    Mitsubishi Mf (el bebe)(lo vi una vez ruleteando)
    Mazda 323 (el unico que no extrañaré)
    Wuling 6376 (la corroncha) (compradores se la llevaron a colombia)

    y por ahora no pienso vender a mi julieta…jum

  • Alex

    Yo pienso que uno no es dueño del destino de un carro que se venda, cuando uno lo vende, ya se olvida del destino de ese carro, ya que quien lo compre es dueño y él puede usar ese bien como mejor le paresca, y si hubieras querido que ese lindo carro siguiera siendo un excelente carro, sencillamente no lo hubieras vendido y lo hubieras conservado, asi que mi estimado amigo, el carro duró fino durante el tiempo que lo tuviste. Saludos.