Cotufas saladas…


Son momentos desagradablemente agradables. Son semejantes a las cotufas que compras en el cine y vienen con sobredosis de sal. En el  mismo momento que pruebas una, frunces el ceño, recuerdas a la madre del despachador de chucherías; infieres que no te van a convencer las cotufas restantes, te incomodarán y lo sabes muy bien, ya has pasado por esa situación salada muchas veces. De igual forma no lo piensas mucho, no te invades con la experiencia previa. Tu mano sigue paradójicamente regresando al pipote por más cotufas y, al cabo de un par de minutos comienzas a sentir el escozor en tus mejillas, percatas cómo van naciendo pequeñas grietas al rojo vivo en tus labios,  adornadas  de una sangre brillante y fresca, que reciben como pequeñas vaginas  abiertas a las próximas cotufas empapadas de granos de sal. Toda la situación te resulta desagradable e intolerable, estás abrumado de sed, ardor y picazón; pero algo te gusta, no sabes explicar qué y seguirás comiendo esas cotufas. Así ocurre con esos momentos “salados” que vives y tampoco sabes el porqué, pero sigues deseando más de ellos.

Gabriel Núñez

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  • El Cuervo

    Te Lacriaste Convive..

  • http://elenaenvacaciones.wordpress.com Elena Sánchez Vilela

    fácil.. compra gomitas, chocolates o doritos. done.

  • http://mariale-divagando.blogspot.com/ Mariale divagando

    Masoquista!