La putica rodante de Chacaito…

¿Recuerdan cuando les hablé de mi antiguo y único carro? ¿No? Bueno, si el amigo Alzheimer te está visitando y no recuerdas, no hay problema, pasa por aquí primero: “El destino de mi antiguo caballo de batalla…”.
Sí, el Corolla pecho cuadrado imponente, la hojalata azul cargada de testosterona, ése con 4 testículos negros de caucho, llenas de estrías de tanto semen que podía almacenar. Ése que durante 7 años fue mi incondicional compañero de amores, aventuras, estudios. Era un impecable guerrero japonés. Un silencioso samurái que pasaba su katana por todas las calles de Caracas. No importaba su misión, dicho guerrero no le temía ni siquiera a meterse desnudo a cualquier barrio de la capital. Ya esto no es así. Este honorable guerrero actualmente no es más que una hedionda y desaliñada putica desdentada, con afilada fragancia a temiga masculina de indigentes que la poseen mientras está drogada, arrebatada de piedra y pega de zapatero.
¿Cómo es posible que luego de haberte vendido hace ya más de dos años, todavía tenga que seguir enterándome de tus desfachatadas andanzas? Acaso, miserable vehículo prostituido, ¿consideras justo que un amigo me mande una foto al celular en plena siesta, cagado de la risa diciendo que te vio con la jodida calcomanía de The Mask pintando una paloma? No merezco esto, definitivamente no. Te entregué mis mejores años, te di todo el sueldo paupérrimo que ganaba en mi pasantía, en mis absurdos trabajos de sueldo mínimo. ¿Qué carajos quieres de mí? Te divierte que te vea como una jinetera chatarrera, paseando tu flácido trasero azul por las calles de Caracas, lo sé.
Frecuentas los mismos sitios a los que íbamos juntos, pasas por las zonas donde trabajan mis amigos. ¿Y qué les restriegas en la cara? Pura decadencia automotriz: tienes un zapato sucio y barato de bebé recién nacido guindado en el retrovisor. Te la pasas enfermando a los oídos de los venezolanos con una deprimente bachata que gritas a todo pulmón. Tienes un perro miniatura sobre el tablero, que no para de mover la cabeza, como si disfrutara de todo ese circo de miseria de adornos clichés de taxi popular. Montas en tu interior puros culos empanaderos, sudados, que descubren en ridículos pantalones a la cadera la alcancía, el cochinito, la raya del Ecuador que divide a esas pestilentes nalgas en dos hemisferios adiposos con barros de pus. En la noche pareces un árbol de navidad de panadería de baja calaña: tienes una luz azul en un limpiaparabrisas; tienes uno rojo en el otro. La placa se alumbra de verde, supongo que haciendo honor a la barata calcomanía de The Mask que llevas en tu lomo. El que te maneja tiene cara de salsero apostador de máquinas de póker en tascas de La Candelaria. Cara de “Se Busca”, cara de sádico visitador de liceos al final de jornada escolar, masturbándose desde el taxi en silencio, viendo sin pestañear a las niñitas de 3º grado en minifaldas azules.
Eres una deshonra de carro, no tienes dignidad. Fuiste un refinado Blackberry Bold cuando estabas a mi lado. Ahorita eres un pobre celular Huawei de 35 Bs. que en promoción sale gratis cualquier día del año. Fuiste una dama sensual, elegante, adinerada, provocativa; podías venderte a precios que arruinaría a Empresas Polar. Ahora eres un asco de mujer con ambientador Glade de excremento añejado; eres el juguete sexual de cualquier piedrero o vagabundo caraqueño, eres la vagina fácil de turno que abre los brazos sin distinción de raza ni estrato social. Fuiste Mónica Bellucci; ahora eres Amy Winehouse. Das lástima, infeliz. Chatarra indigente, chatarra rufián; no me persigas, ten honor y dígnate a morir, a no rodar más nunca.
Etiquetas: carro, corolla, mi corolla es una putica, prostituta, si ves a mi carro tomale una foto, toyota, tucarro.com, ¿en verdad existen ambientadores glade de excremento?

