No debes idealizarme…
No, no debes hacerlo, te puedes llevar un fuerte coñazo cuando te estrelles de cabeza contra la pared de la sincera realidad. A lo mejor lo haces inconsciente, a lo mejor no. La tecnología puede que sea mi cómplice, pero puede que sea lo contrario para ti: alguien que macabramente manipula tus pensamientos y hace que me veas en una realidad un tanto distorsionada. Sí, no hay duda, puede que seas víctima de lo que muestra una buena cámara HD y planos discretos de alguien que sabe manejarlos maquiavélicamente a la perfección.
Quiero hacer la salvedad, no me gusta tener engañado a nadie; menos me agrada la idea de que en persona tengas un exceso de sinceridad conmigo porque te has decepcionado de lo que has visto. Si tú eres sincero en mi cara, yo tengo el derecho irrenunciable de serlo contigo también. Puede que ganes el duelo verbal, pero muy probablemente, puede que no. No sé, todo depende del entorno, y de qué tanto me convenga no escupirte mis verdades de la fracasada primera impresión que me has dado por tus ridículas superficialidades.
Evitemos la confrontación; aquí encontrarás mis señalamientos. Léelos con atención, te servirán para que se los añadas a la idea del Gabriel que te has formado en tu cabeza por los videos o escritos que hayan paseado por tus ojos. No confundas; no es arrogancia de mi parte, más bien es de antemano un acto de transparencia contigo.
Fueron eventos que se desarrollaron bajo afiladas opiniones y juicios de mujeres, así que, estos señalamientos creo que se ajustan más a un pequeño sector de ellas que demuestra no interesarles únicamente el contenido y el mensaje; yendo en ocasiones más allá, y fantaseando un rato con lo que ven en sus monitores. Pero fantasean con algo erróneo, con una mentira, con un ser al cual le atribuyeron características de las que éste carece ampliamente. Me curo en salud: los señalamientos aplicarán también si tus tendencias sexuales son homólogas a tener una erección cuando ves el pene de otro. No me importa en lo absoluto tu tendencia sexual, pero me veo obligado a advertirte, ya que, estas ideas distorsionadas no son impulsadas por un juicio al producto como tal, a lo que yo expreso en escritos o videos, sino a una reduccionista lectura, que luego se pierde en ramas equivocadas y te hace esperar algo de mí. Y nada de eso que esperas conocer se relaciona a mi pensamiento: sólo a lo físico.
Dicho lo anterior, comienzo aclarando que no mido 1,90. Así es, siento desilusionarte, pero creo que difícilmente pueda llegar a 1,67. Tengo 27 años, así que no racionalices nada, no hay forma de que logre medir más de eso ya. “Qué bolas, en los videos te ves altísimo”: pues considérate burlada y estafada.
No soy papeado, no soy fisicoculturista, no me pincho tampoco. Lo que has visto en los videos o fotos cuando salgo sin camisa son pequeños músculos levemente hipertrofiados con entrenamiento callejero en barras de cualquier parque o plaza de la capital. Peso 60 kgs y de vaina. Si pesas más de eso, no creo siquiera posible que pueda penetrarte cargándote, y si pudiese, seguramente se me estallarían los testículos, o cagaría a mi próstata minutos después.
No fumo nada; hasta me da alergia en los ojos el humo del cigarro. No consumo bebidas alcohólicas con regularidad, no gasto tampoco mi dinero en ello. Puedo tomarme unas cervezas, pero obligatoriamente deben ser invitadas por un tercero. No tomo whiskey, no sé la diferencia entre sus años, no sé cuál marca da resaca, ni cuál hace decir incoherencias y estupideces más rápido. No sé cuáles bebidas se deben mezclar para que se le abran más rápido las piernas a las mujeres, o cuáles para poder follarte sin condón al tipo con plata que ansías te monte un muchachito.
No rumbeo, no perreo, no sandungueo; no sé bailar. Oigo bandas que me hacen acreedor del clichoso y peyorativo título de comegato. No voy nunca a discotecas, no conozco los locales de moda en el San Ignacio. Sí, soy un magistral perdedor en tu cabeza. Si no ofreces una buena conversación, o careces del nivel para mantener una, puede que prefiera quedarme callado, puede que elija compartir una cháchara conmigo mismo en mi cerebro, haciendo caso omiso de mi entorno, tachándote.
Sé que encuentras en muchos de mis escritos contenido referente al sexo, a las mujeres, a las vaginas, a penetraciones y fluidos; líneas que pueden sugerir que las escribe un intento de Peter North criollo, o un Mandinga con ojos verdes, piel clara y menos estatura: eso es pura basura. Mi falo no mide 25 cms, tampoco las hace vomitar cuando se lo llevan a la boca. En mis buenos tiempos de 18 a 24 años llegué a pelear cuatro rounds en una noche. Actualmente echar tres polvos en una noche es un motivo para aplaudir a mi pene y darle una buena enjabonada con un fino jabón importado, echarle perfume y un poco de talco para que no se le irrite el cuero. Es importante señalar que si no me he alimentado bien, en la mitad del número tres puede que el miembro se me ponga gomoso, de esos que tiran la toalla y comienzan a doblarse en pleno coito, a perder el norte, a bajar la cabeza humillado. Creo que no estoy tan jodido con su tamaño, pero creo que tampoco debo considerarme bendecido. Es tan sólo un vulgar chaparro que se pone bastante duro cuando es bien cortejado, y hace su trabajo con la mejor voluntad que debe, intentando mantener un ápice se seguridad y ego equilibrado en su dueño.
No tengo plata, no soy niño de cuna de oro. Debes tumbar esa falacia lógica de que alguien con ojos verdes es gringo o tiene mucho dinero. Son gérmenes que te han insertado las telenovelas, series y películas gringas. Estamos en Venezuela: hay malandros millonarios, hay catires en la miseria. Si haces un cruce entre mi cuenta bancaria y mi deuda en la tarjeta de crédito, el remanente te alcanzaría, siendo optimista, para que te compraras un Wendy’s Lunch. El pasaje de regreso a tu casa lo tendrías que pagar de tu bolsillo luego. Tampoco tengo carro. ¿De dónde crees que vino el nombre del blog? Pues sí, vivo rodeado de tickets de Metro. No tengo Autana con calcomanía de Fun Race; no tengo un Fiesta con resonador.
Todo lo anterior es la triste realidad; eso es lo que soy. Te repito, no quiero que luego te tropieces conmigo y te decepciones porque no soy esa escultura que en tu cerebro esculpiste.
Soy optimista, creo que estos señalamientos van dirigidos a una paupérrima minoría. Pienso que si valoras las cosas que produzco por su contenido, y por la genuina intención que tengo de entretener o dar una crítica, pues te dará igual el peso de mis testículos, el tamaño de mi pene, la presión con la que bombeo el semen al eyacular, mi altura, la medida de mis bíceps, el que no soy un borracho, y lo ridículo que me vería intentando bailar una salsa. Si por el contrario, esperabas en mí una promesa del modelaje, me disculpo, me alejo colosalmente de serlo.
Gabriel Núñez
Etiquetas: al parecer algunos se defraudaron de que no media 2 metros, eres extraterrestre si no te gusta tomar, esto podria ser un derecho a replica?, hablando se entiende la gente, no debes idealizarme

