Archivo de la ‘Escritos Diciembre 2012’ Categoría

De por qué recapacité y decidí quedarme…

Viernes, diciembre 28th, 2012

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Lo primero, es disculparme por mis fuertes palabras en mi post de las divagaciones financieras. No fue mi intención ofender a nadie.

No solamente estacionarme en esas disculpas, sino más bien agradecer a todos aquellos que me criticaron con rudeza. A ellos les debo el haber llegado a ese momento de lucidez que me permitió recapacitar y, hoy por hoy, retractarme de muchos señalamientos que hice.

No es fácil venir a pedir disculpas públicamente. Se requiere gallardía y humildad. Espero que mis consecuentes detractores me den, al menos, el beneficio de la defensa. Y a todos los que siempre me han apoyado, pues nada, que entiendan y respeten esta decisión.

He decidido quedarme a luchar por el país. Entendí que la lucha consiste en repetir lo mismo que ya venía haciendo durante años: ejercer mi profesión, trabajar y seguir percibiendo un salario que se gasta en productos de aseo personal en Farmatodo. Comprendí que de esa manera es que todos los jóvenes echamos adelante al país. Fui gafo y obtuso, ¿qué más puedo decir?

Todo ocurrió a los pocos días de haber publicado ese nefasto post. Abrí los ojos con dificultad. Estaba sin ánimos, totalmente deprimido. Eran las once de la mañana. No me había bañado en dos días, ese bombardeo de comentarios negativos me dejó sin fuerzas. Me intenté arropar para seguir durmiendo. El interior de mi sábana escupió un vapor apestoso de orine y semen rancio. Recordé que soñé pendejadas en las que tenía sexo con prostitutas de un burdel del centro de Caracas. Todas las empleadas eran exnovias mías. No todo fue placentero, muchas de esas exnovias tengo más de quince años sin ver. Entonces se me aparecieron unas con chemise azul; otras con blanca. Y yo desbocado, pues. Una maldita pesadilla pedófila nostálgica intensa, muy intensa.

En una de tantas penetradas sentí que me orinaba y pues me empatuqué durmiendo. Todo por culpa del jodido post, si nos ponemos a analizar. Días de depresión, encierro, nada de sexo marital. Excesiva producción de semen sin los usuales canales de distribución. (más…)

Infografía del emigrante venezolano: legalización de los documentos

Jueves, diciembre 13th, 2012

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Cuando comenzó a gestarse todo este proyecto fui a un despacho de uno de estos abogados que tiene su empresa para legalizar y apostillar documentos. Un gestor proxeneta con corbata, pues. Recibe tus documentos, pega tres gritos a su red de gestores contratados, los despliega por los ministerios y listo, sacará tus documentos. Pero no sin antes sacarte unos 600 Bs. por trámite.

Para que se hagan una idea: si Elena y yo hubiésemos legalizado nuestros documentos con este gestor, la cifra daba unos 16.000 Bs. Por ese precio seguro piensas que incluía el llevarnos cargados a Maiquetía. Pero no.

Desde ese momento supimos que no le daríamos ni dos bolívares a este depravado. Renunciaríamos a nuestros trabajos y nos dispondríamos con toda la paciencia del mundo a preparar lo necesario para al menos irnos con los papeles en regla. Ya bastante dura es la etapa de emigrar; pero puede ser mucho peor si llevas puras hojas de adorno, no teniendo nada apostillado.

Esta labor de gestoría requiere de tu tiempo y paciencia. Es la antesala que te prepara el Estado para ver si son genuinas tus ganas de irte. Algunos con rodillas débiles caerán llorando por las escaleras del Registro Principal de Miranda en El Tambor. Otros se desplomarán botando espuma por la boca en el centro de Caracas; sus rostros caerán sobre algún vómito indigente de la acera.    (más…)

Divagaciones financieras – Parte II

Jueves, diciembre 6th, 2012

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Venezuela, tierra de propinas y ponqués

Andaba almorzando con Elena en un local de Los Palos Grandes. Todo de pinga, todo muy sabroso. Pero me percato de que el sitio tiene contratado a un empleado únicamente para cuidar los carros de los clientes. También para levantar y poner un cono de seguridad, mientras con la mano te dice cuando avanzar o detenerte con el carro. El pana tiene su silla, no es que anda de pie todo el día jodiéndose las rodillas y la columna. Asimismo veo que pasa cómodamente al local y se echa un refill de refresco; al lado de su silla reposan otros tres vasos de plástico que le surtieron de azúcar anteriormente.

Elena me habla, pero estoy desconcentrado. El empleado luce contento y bastante activo. Pudiese ser por la cafeína, pero sospecho que hay algo más que eso. Llevamos más de una hora en el sitio. He recolectado datos. Va retrocediendo una Caliber con un grupo de pendejas a bordo. Cambia de velocidad, baja el vidrio y lanza un billete de 10 Bs. El pana se lanza al piso a salvar su propina del caucho trasero izquierdo, arriesgando la integridad de su propia mano. Logra hacerlo. Limpia el billete, sonríe y se lo guarda. No aguanto más y dejo a Elena en la mesa.

─¡Epa, mi pana! ─le digo, mientras voy sacando un billete de 10 Bs. de mi bolsillo.

─Cuénteme, ¿va saliendo?

─Sí, voy saliendo.

─Plomo, ¿cuál es su carro?

─Ninguno, no tengo carro.

─¿Entonces?

─Requiero información ─le preciso, al tiempo que le pongo el billete sobre la silla.

─No entiendo, ¿qué información?

─Digamos que ando desempleado y consideraría la posibilidad de ser cuidador de carros como tú. Quiero saber cuánto haces en propina.

─…

─En casi una hora más de siete carros te han dado propina. Hace segundos casi pierdes la mano por 10 Bs. Estos diez bolívares también pueden ser tuyos. ¿Cuánto haces en un día?

Me mira, mira el billete; me mira, mira el billete. Lo toma.

─Bueno, eso varía, hay días malos y días buenos.

─Ok, cuéntame. (más…)