Archivo de la ‘Escritos Febrero 2011’ Categoría

Concursos con imágenes emotivas…

Domingo, febrero 27th, 2011

Nalguitas de bebé entalcadas en la pantalla de tu televisión. Un Golden Retriever cachorro dando brinquitos entre rollos de papel toilette en el piso de un baño. Un enorme oso marrón acurrucado en el colchón tomando una siesta. Es la técnica del uso de imágenes emotivas, buscando cautivarte y ponerte el corazón como una pasa, arrugado de tanta ternura junta ante tus ojos. No está mal, es lógico que no nos venderán un colchón mostrándonos a Mario Silva acostado durmiendo boca arriba sin camisa.

En otros escenarios se hace presente esta técnica; a veces sin intención alguna, otras no. A veces veremos esta intensidad sensacionalista, actuaciones impulsadas por enfermedades e infortunios de los cuales resulta conveniente sacar provecho. Es un arma desvergonzada y poco ética, pero infalible, y con efectos que causan una gran compasión y lástima que distorsionan el juicio por completo del que que es víctima de la trampa.

Es como en los concursos y realities gringos: cada participante tiene su momento de llanto, en el que confiesa a la cámara que su hermano tiene cáncer, su madre lo golpeaba de niño, su tío entraba a su cuarto en las noches y lo obligaba a soplarle la vela que sacaba del medio de sus pantalones; a veces también dirá que necesita ganar el concurso para pagar el centro de rehabilitación que necesita su padre alcohólico. (más…)

No debes idealizarme…

Lunes, febrero 21st, 2011

No, no debes hacerlo, te puedes llevar un fuerte coñazo cuando te estrelles de cabeza contra la pared de la sincera realidad. A lo mejor lo haces inconsciente, a lo mejor no. La tecnología puede que sea mi cómplice, pero puede que sea lo contrario para ti: alguien que macabramente manipula tus pensamientos y hace que me veas en una realidad un tanto distorsionada. Sí, no hay duda, puede que seas víctima de lo que muestra una buena cámara HD y planos discretos de alguien que sabe manejarlos maquiavélicamente a la perfección.

Quiero hacer la salvedad, no me gusta tener engañado a nadie; menos me agrada la idea de que en persona tengas un exceso de sinceridad conmigo porque te has decepcionado de lo que has visto. Si tú eres sincero en mi cara, yo tengo el derecho irrenunciable de serlo contigo también. Puede que ganes el duelo verbal, pero muy probablemente, puede que no. No sé, todo depende del entorno, y de qué tanto me convenga no escupirte mis verdades de la fracasada primera impresión que me has dado por tus ridículas superficialidades.

Evitemos la confrontación; aquí encontrarás mis señalamientos. Léelos con atención, te servirán para que se los añadas a la idea del Gabriel que te has formado en tu cabeza por los videos o escritos que hayan paseado por tus ojos. No confundas; no es arrogancia de mi parte, más bien es de antemano un acto de transparencia contigo.

Fueron eventos que se desarrollaron bajo afiladas opiniones y juicios de mujeres, así que, estos señalamientos creo que se ajustan más a un pequeño sector de ellas que demuestra no interesarles únicamente el contenido y el mensaje; yendo en ocasiones más allá, y fantaseando un rato  con lo que ven en sus monitores. Pero fantasean con algo erróneo, con una mentira, con un ser al cual le atribuyeron características de las que éste carece ampliamente. Me curo en salud: los señalamientos aplicarán también si tus tendencias sexuales son homólogas a tener una erección cuando ves el pene de otro. No me importa en lo absoluto tu tendencia sexual, pero me veo obligado a advertirte, ya que, estas ideas distorsionadas no son impulsadas por un juicio al producto como tal, a lo que yo expreso en escritos o videos, sino a una reduccionista lectura, que luego se pierde en ramas equivocadas y te hace esperar algo de mí. Y nada de eso que esperas conocer se relaciona a mi pensamiento: sólo a lo físico. (más…)

Crónicas del Benjamin Button venezolano: “El hotel”

Sábado, febrero 12th, 2011

La sociedad me ha vuelto a escupir en la cara. Yo, trato de incorporarme, de aceptarla; ella, sólo desea humillarme y neurotizarme más con el castigo al que fui sometido: la maldición de la perenne juventud. Es el cerebro y pensamiento crítico de un inusual adulto, encerrado arbitrariamente en una cara de bebé. Tengo 27 años, y soy Gabriel Núñez, el Benjamin Button venezolano.

Todavía no lograba decidirme. Me esperaba una noche especial, así que, la elección de los condones que usaría no podía ser tomada a la ligera. Aún recuerdo el último desastre de encuentro sexual que había tenido con mi novia: yo, colocándome un condón Naturalamb de caja color plateada; ella, mirando impresionada como un condón podía ser un dispositivo de tortura portátil. Ese modelo de condón era literalmente un corsé para el pene, formando en él una anormal cinturita que dio al cabo de unos minutos un intenso color morado a la cabeza de mi falo. En un cambio de posición sexual, ella entró en pánico al percatarse del nuevo pene “cabeza morada” que tenía, como si de un trinitario se tratase. Me empujó, con una mirada racista, llena de desprecio ante mi ahorcado y morado compañero.

Llevaba ya unos treinta minutos en Farmatodo, pero ya estaba entre dos modelos: uno, tenía peloticas que supuestamente servían para aumentar el placer en ella y estimularla más; el otro, aparentemente era de sabores. No me iba a arriesgar a que dijera que la cereza le daba náuseas, así que opté por mejor llevarme los de las simpáticas peloticas.

─Para pagar solamente esto, amigo ­─indiqué al cajero de la farmacia.

─Hmmmn…espera un momento para consultar algo ─señalaba el chamo mientras inspeccionaba la caja de condones─. ¡Señor Rafael!, una pregunta: ¿se pueden vender condones a menores de edad?

─¡Ay, coño de la madre, pana, no empiecen ustedes también con la mariquera de mi edad! (más…)

Finalmente vi "A Serbian Film"…

Martes, febrero 1st, 2011

No es usual que yo publique un post para hablar de una película, pero, en esta oportunidad es totalmente pertinente; la misma lo merece. “A Serbian Film” nos cuenta sobre Milo, una estrella del porno ya retirada que vive con su mujer y su hijo, pero, pasando por apuros económicos. Una cita con una antigua compañera de rodaje le presenta la oportunidad de trabajar con un tipo llamado Vukmir en su nueva película de porno experimental. Milos acaba aceptando sin saber exactamente lo que va a rodar.

Descubrí la película en el blog de Carlos, que precisamente no le lanzaba muchos halagos. Vi que la tildaban de perturbadora, fuerte, enferma y repulsiva; razón por la cual quise ver enseguida el trailer y así averiguar por qué estaba siendo tan apedreada. El trailer me enganchó en el acto, pude ver ese toque europeo y atrevido que me gusta, que demuestra que cuentan una historia sin muchos escrúpulos ni temores a la crítica. Asimismo, pude notar que los comentarios en Youtube eran más alarmantes y exacerbados que los de una doña llamando a “Aló Ciudadano” luego de ver Globovisión todo el día. Leí vainas  tan extremas como “Escoge tener una vida feliz y normal. No veas la película”.

“A Serbian Film” ha sido vetada en festivales, además, es causante de protestas y solicitudes de grupos católicos y padres de familia, los cuales claman por la no distribución, proyección o descarga de la película por internet. Cabe acotar que lo han logrado en algunos países.

Como buen crítico, entenderán que no me quedé tranquilo hasta conseguir la película, yo mismo me encargaría de ver por qué la alharaca en torno a la película, y qué me mostraría que me dejaría traumatizado o gritando histérico en contra de ella.

Finalmente pude verla el fin de semana y, hay varios puntos que merecen ser señalados antes de indicar qué tal me pareció, sin darles spoilers ni arruinarles la cita, por supuesto.

Me da risa ver como sectores de una sociedad (no importa cuál sea) pueden alarmarse -o convenientemente fingir hacerlo- con lo que presenta una película, cuando ellos mismos, están embarrados de mierda en groseras cantidades que dejan en ridículo a la ficción presentada. Es el médico que hace una fortuna practicando abortos, pero que luego protesta en contra de una película que lo muestra en pantalla o alguna autoridad que sugiera legalizarlo. (más…)