Archivo de la ‘Escritos Marzo 2011’ Categoría

La pereza de Altamira…

Sábado, marzo 19th, 2011


Iba caminando hoy por Altamira. Venía de una diligencia laboral, ya acercándose la caída de la tarde. Cuando iba pasando por el Hotel Caracas Palace noto que un buen puñado de transeúntes veía algo al otro lado de la calle. En un principio no me detuve. ¿Qué podía resultar ser tan interesante? ¿Un mototaxista atropellado? ¿Una coñaza estudiantil vestida de chemise azul? “Está bien, vamos a darle una oportunidad al cotilleo, veamos qué sorpresa me traerá ahora el circo”. Cruzo la calle, miro hacia donde todos miran. Una pereza abrazaba uno de los tubos que sostiene el techo del Metro de Altamira.

Una pereza adorable, con lindos movimientos en cámara lenta. Una escena única, ternura que ni un bebé con nalgas llenas de talco pudiese despertar. Los policías cerraron el canal contiguo a la acera. Algarabía, risas, fotos; miradas embelesadas con tan agraciada criatura peluda perdida en el caos capitalino, borracha de smog de la mejor calidad.

Los policías dialogan, hacen una tormenta de ideas, comparten anécdotas de cómo se debe actuar ante perezas que estrechan entre sus brazos tubos de estaciones de Metro. Cada vez había más gente. Me sentía como si estaba en una marcha. Es que sí, realmente ya todo era una marcha en favor a la pereza, nuestro nuevo candidato para representar a la oposición. Ahora que lo pienso, no es ni tan mala idea que lo fuese. Siempre me ha parecido absurda la política, ¿por qué no podría una pereza ser nuestro presidente? Recuerdo que Manuel Rosales estuvo a punto de serlo. Recuerdo que tenemos a Chávez gobernando.

Los policías no se decidían. Un señor con aspecto de jugador experimentado de bolas criollas se ofreció a buscar a la pereza.  Le facilitaron  una escalera. Al llegar a lo alto, el señor aplicó una técnica como si de un gato se tratase: le sobó la cabecita, también le acarició sus largas uñas. Era como ver a César Millán, pero este señor nos presentaba un programa diferente: “El encantador de perezas”. Todos pensamos que ya el vínculo amo-pereza se había establecido; pero no, la pereza, en medio de un efecto bullet time, lanzó con toda su furia un ataque con sus uñas a la cara del señor. No pasó nada, tan lenta era la pereza que nuestro anciano intento de héroe se dio el lujo de burlarse de ella mientras movía con elegancia la cabeza, esquivando los ataques continuos del confundido animal. El anciano prefirió bajarse. La pereza era lenta, pero un contrincante pesado y fuerte resultó ser. La gente lo abucheó y se burló de él. No entiendo por qué ocurrió eso, al menos tuvo las bolas de subirse ahí. (más…)

Ritual mágico para ellas…

Domingo, marzo 13th, 2011


Comencemos. Deberás quitarte toda la ropa y sentarte frente a la computadora a leer el blog, no importa el escrito que decidas leer, pero léete mínimo cuatro (4). Luego, a las cuatro (4) de la tarde, deja abierto el blog en tu pantalla. Ponte cómoda, deja descansar el peso de tu pierna sobre el escritorio, colocando tu pantorrilla en la orilla del mismo. Pasa tu lengua sobre toda la superficie del dedo corazón (vulgarmente conocido como dedo del medio, sí, el mismo con el que pintas palomas), para luego dirigirlo al meollo de tu vagina, dejando que pasee por todo tu muslo previamente, dejando pequeños rastros de saliva en él. Una vez llegue al objetivo, debes meterlo y retirarlo sin piedad exactamente cuatro (4) veces; ni una más, ni una menos. Hazlo con energía. Sería excelente si estas penetraciones estuviesen acompañadas de una mirada de furia de tu parte (ayudaría al éxito absoluto del ritual). Es fundamental que en la cuarta metida no lo saques, déjalo enterrado hasta el final, casi ahogando también al nudillo que lo representa. Cierra los ojos. Lleva el dedo corazón de la otra mano al aro anal. Una vez llegue, dale cuatro (4) vueltas a la circunferencia. Suavemente; con armonía, con magia, como si de patinaje sobre hielo se tratase. Al terminar tu patinata anal, estaciónalo en todo el centro, déjalo reposar ahí. Espera cuatro minutos (4) en esta situación. No te muevas, tan sólo limítate a respirar, contando mentalmente 240 segundos, con los ojos cerrados, centrando toda tu energía y feminidad en el conjuro. Cree en él, ten fe en él.  Cuando llegues al final de la cuenta introduce el dedo dormido en el ano. Sé que es el ano, sé que puede ser territorio virgen y sacrosanto; pero necesito que al menos cuatro (4) centímetros de tu dedo estén arropados por el manto de tu cavidad anal. Ambos dedos corazón deben seguir metidos en sus madrigueras respectivas hasta el final del conjuro. Ahora pide en voz alta cuatro (4) deseos. Repítelos una y otra vez. Ya puedes abrir los ojos y sacar tus dedos. No te los limpies.

Antes de la medianoche de hoy se te comenzarán a cumplir estos deseos, no importa el grado de dificultad de los mismos. Reenvía este ritual sagrado y secreto a cuatro (4) amigas mínimo; de no hacerlo, el excremento que quedó depositado en tu uña traerá maldiciones perversas e irreparables a tu vida.

Gabriel Núñez

Masturbación colectiva…

Domingo, marzo 6th, 2011

El viernes fui al cine; siendo más específico, a Cinex del Sambil. Me salí un momento de la cola, necesitaba ir al baño; cuando abro la puerta, ésta fue la dantesca escena que vi: cuatro urinarios, cuatro personajes masturbándose, mientras se veían con ojos ansiosos y depredadores los miembros fálicos unos a otros, moviendo enérgicamente la mano al mismo ritmo, como si de violinistas ejecutando una partitura al unísono se tratase. Aparentemente, no eran urinarios, sino “pajinarios”: cómodas estructuras que resultan ser una suerte de urinarios, pero que realmente son colocadas para que te hagas la paja ahí antes de entrar a ver una película, tú sabes, para que te relajes, por si venías con algo de estrés acumulado por el trabajo.

¿Estoy yo jodidamente equivocado y soy un vulgar mente cuadrada? ¿O es que parte del término “mente abierta” incluye este peculiar y bizarro combo? Si es así, supongo entonces que estoy en todo mi derecho de entrar al baño de las mujeres, echarles un ojito mientras se cambian la toalla sanitaria, y luego proceder a masturbarme ahí tendido en el lavamanos. A la que le guste, pues que me asista bucalmente en la tarea, será bienvenida a la fiesta; a la que no, pues que se salga del baño sin poder usarlo, que ponga a prueba su vejiga, que averigüe qué tanto puede estirarla y aguantar el orine, así como yo me tuve que salir y esperar a que estas joyas ociosas desadaptadas sexualmente acabaran su contrapunteo seminal y se largaran del baño. (más…)