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Ejercicio a cuatro manos: troleo

Martes, noviembre 13th, 2012

gimp

Adriana Pérez Bonilla, pana de panfletonegro.com, me invitó a participar en su sección de costumbre, “Ejercicio a 4 manos”. Adriana ocasionalmente extiende la invitación a algún pana para que escriba libremente sobre algún tema que a ella se le ocurra; cada uno a distancia elabora y luego se ensambla así como haya salido, alternando los párrafos. En esta ocasión en la que me invita, el tema es el troleo. Ese que sueñas, ese que lograste cumplir, o ese que te hicieron magistralmente y habías callado todo este tiempo por vergüenza.

Bloques I, II y III: este servidor, Gabriel Núñez.

Bloques A, B y C: Adriana Pérez Bonilla.

I

Todo gran actor comienza en la quinta

El desempleo me golpeaba fuertemente en el año 2003. A un amigo cercano también. Acordamos avisarnos cualquier oportunidad o tigre decente para rebuscarnos mientras salía algo bueno. Un tigre fijo era cazar algún focus group en el periódico, de esta manera al menos comíamos un refrigerio y nos traíamos 50 Bs. cada uno en el bolsillo. Era algo, pues.

Una tarde me llamó un poco emocionado, diciendo que había encontrado un anuncio en la prensa donde solicitaban jóvenes y adultos que quisieran participar en trabajos audiovisuales, como actores, usando una máscara. Ya habíamos hecho de extras un par de ocasiones, así que sabíamos que esto podía ser algo con paga aceptable.

Esa misma tarde nos lanzamos al sitio. Era una quinta azul con rejas blancas, pasando desapercibida en alguna transversal inmunda entre Sabana Grande y Plaza Venezuela. A través de la reja se podía ver una larga escalera de piso de granito. Informamos por el intercomunicador que veníamos por el aviso del periódico. Desde arriba nos abrieron y nos indicaron que cerráramos la reja con fuerza.

Subimos las escaleras y apareció una pequeña sala con paredes blancas. Salió un muchacho de un cuarto y nos mandó a esperar sentados en un sofá un tanto desaliñado. Regresó a la habitación y nos dejó solos. La sala tenía afiches de Bananín y Bananón, Los Teletubbies, El Pato Donald, y muñequitos extraños que no identifiqué. Al frente de nosotros un vaso reciclado de Cheez Whiz reposaba encima de una mesa de madera. En una esquina, tirado en el piso, estaba un peluche barato de un perro con ojos tristes depresivos. Todo era muy extraño. Miramos el techo, un par de cámaras de circuito cerrado montaban guardia: una apuntaba a las escaleras; otra al sofá donde estábamos sentados.

─Posiblemente será que necesitan actores para programas infantiles. Eso tiene demanda actualmente ─me dice el pana intentando no mover los labios.

─O tal vez sea para animar fiestas de niños. Es común que los contraten. Pagan bien, creo ─dije yo. (más…)