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Internet es un hermoso prostíbulo que nos permite pasear libremente por sus pasillos entrelazados y plagados de habitaciones que carecen de puertas.

Caminamos relajados, mientras vamos echando una ojeada al interior de cada cuarto.

Hay putas extremadamente feas; pero también se reúnen muchas que están divinas. Cabe destacar que aquí no hay que pedir permiso para entrar. Los formalismos se quedaron en casa. Entra en silencio, sujeta sus tobillos con fuerza, ábrele las piernas y cógela. Luego prende un cigarro y continúa paseando; el período refractario pasa rápido, así que no te preocupes, en pocos minutos entrarás en acción nuevamente.

Si algo te molesta de tu nueva compañera sexual, insúltale o pégale, en este sitio no existen reglas de caballerosidad tampoco.

Esto es internet, y ése es su encanto. Si nos ofrecen lo que nos gusta de forma gratuita, ¿por qué carajos pagaríamos algo?

En esta página el contenido siempre será gratuito; a fin de cuentas, me apasiona escribir y llegarle de alguna forma a los que me leen. Sin embargo, a petición de un pequeño grupo de seguidores, coloco este nuevo rincón en el blog que servirá para informar de qué manera pudiese alguien colaborar, si así lo deseara.

No pretendo con esto llegar a cumplir mis pensamientos idealistas de vivir de lo que me encanta hacer, pero si al menos se logra pagar la factura anual por el hosting y el dominio de la página, ya estoy servido.

Bienvenido al burdel. Coge a la puta, hazla tuya como se te antoje. Si no te gustaron sus movimientos, acábale en la cara, déjala tirada en el piso y abandónala. Si por el contrario, la disfrutaste y estuvo a la altura de tu armamento fálico, pues lánzale unas monedas y dale un beso. Todavía quedan putas románticas que adoran ser besadas.