Como Andy Dufresne me enseñó…

Enero 16th, 2013

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“Andy crawled to freedom through five hundred yards of shit-smelling foulness I can’t even imagine. Or maybe I just don’t want to. Five hundred yards. The length of five football fields. Just shy of half a mile” (The Shawshank Redemption).

Amigos, ha sido un honor compartir con todos ustedes estos 29 años en esta enorme piscina de excremento que tenemos como país. Nadamos entre mojones, tragamos orine, regla con grumos y degustamos toda clase de consistencias de mierda.

Como ya saben, mi esposa y yo en pocas horas tomaremos un nuevo camino (y no el de Capriles), dejando la piel en un nuevo proyecto de vida juntos, con la ilusión de vivir en un entorno algo más sano y humano para nosotros.

Dejo a mi familia, dejo a una hermosa sobrina que me tiene mariquísimo. Dejo a amigos que considero hermanos. También dejo a muchas personas valiosas, con un talento espartano merecedor de otro contexto.

A todos ustedes, gracias por el apoyo en este nuevo reto que enfrentaremos.

Seguiré activo por las redes sociales. Este blog sigue también, ahora más que nunca.

Beso lleno de excremento a todos en el cachete.

Gabriel Núñez

De por qué recapacité y decidí quedarme…

Diciembre 28th, 2012

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Lo primero, es disculparme por mis fuertes palabras en mi post de las divagaciones financieras. No fue mi intención ofender a nadie.

No solamente estacionarme en esas disculpas, sino más bien agradecer a todos aquellos que me criticaron con rudeza. A ellos les debo el haber llegado a ese momento de lucidez que me permitió recapacitar y, hoy por hoy, retractarme de muchos señalamientos que hice.

No es fácil venir a pedir disculpas públicamente. Se requiere gallardía y humildad. Espero que mis consecuentes detractores me den, al menos, el beneficio de la defensa. Y a todos los que siempre me han apoyado, pues nada, que entiendan y respeten esta decisión.

He decidido quedarme a luchar por el país. Entendí que la lucha consiste en repetir lo mismo que ya venía haciendo durante años: ejercer mi profesión, trabajar y seguir percibiendo un salario que se gasta en productos de aseo personal en Farmatodo. Comprendí que de esa manera es que todos los jóvenes echamos adelante al país. Fui gafo y obtuso, ¿qué más puedo decir?

Todo ocurrió a los pocos días de haber publicado ese nefasto post. Abrí los ojos con dificultad. Estaba sin ánimos, totalmente deprimido. Eran las once de la mañana. No me había bañado en dos días, ese bombardeo de comentarios negativos me dejó sin fuerzas. Me intenté arropar para seguir durmiendo. El interior de mi sábana escupió un vapor apestoso de orine y semen rancio. Recordé que soñé pendejadas en las que tenía sexo con prostitutas de un burdel del centro de Caracas. Todas las empleadas eran exnovias mías. No todo fue placentero, muchas de esas exnovias tengo más de quince años sin ver. Entonces se me aparecieron unas con chemise azul; otras con blanca. Y yo desbocado, pues. Una maldita pesadilla pedófila nostálgica intensa, muy intensa.

En una de tantas penetradas sentí que me orinaba y pues me empatuqué durmiendo. Todo por culpa del jodido post, si nos ponemos a analizar. Días de depresión, encierro, nada de sexo marital. Excesiva producción de semen sin los usuales canales de distribución. Leer el resto de esta entrada »

Infografía del emigrante venezolano: legalización de los documentos

Diciembre 13th, 2012

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Cuando comenzó a gestarse todo este proyecto fui a un despacho de uno de estos abogados que tiene su empresa para legalizar y apostillar documentos. Un gestor proxeneta con corbata, pues. Recibe tus documentos, pega tres gritos a su red de gestores contratados, los despliega por los ministerios y listo, sacará tus documentos. Pero no sin antes sacarte unos 600 Bs. por trámite.

Para que se hagan una idea: si Elena y yo hubiésemos legalizado nuestros documentos con este gestor, la cifra daba unos 16.000 Bs. Por ese precio seguro piensas que incluía el llevarnos cargados a Maiquetía. Pero no.

Desde ese momento supimos que no le daríamos ni dos bolívares a este depravado. Renunciaríamos a nuestros trabajos y nos dispondríamos con toda la paciencia del mundo a preparar lo necesario para al menos irnos con los papeles en regla. Ya bastante dura es la etapa de emigrar; pero puede ser mucho peor si llevas puras hojas de adorno, no teniendo nada apostillado.

Esta labor de gestoría requiere de tu tiempo y paciencia. Es la antesala que te prepara el Estado para ver si son genuinas tus ganas de irte. Algunos con rodillas débiles caerán llorando por las escaleras del Registro Principal de Miranda en El Tambor. Otros se desplomarán botando espuma por la boca en el centro de Caracas; sus rostros caerán sobre algún vómito indigente de la acera.    Leer el resto de esta entrada »

Divagaciones financieras – Parte II

Diciembre 6th, 2012

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Venezuela, tierra de propinas y ponqués

Andaba almorzando con Elena en un local de Los Palos Grandes. Todo de pinga, todo muy sabroso. Pero me percato de que el sitio tiene contratado a un empleado únicamente para cuidar los carros de los clientes. También para levantar y poner un cono de seguridad, mientras con la mano te dice cuando avanzar o detenerte con el carro. El pana tiene su silla, no es que anda de pie todo el día jodiéndose las rodillas y la columna. Asimismo veo que pasa cómodamente al local y se echa un refill de refresco; al lado de su silla reposan otros tres vasos de plástico que le surtieron de azúcar anteriormente.

Elena me habla, pero estoy desconcentrado. El empleado luce contento y bastante activo. Pudiese ser por la cafeína, pero sospecho que hay algo más que eso. Llevamos más de una hora en el sitio. He recolectado datos. Va retrocediendo una Caliber con un grupo de pendejas a bordo. Cambia de velocidad, baja el vidrio y lanza un billete de 10 Bs. El pana se lanza al piso a salvar su propina del caucho trasero izquierdo, arriesgando la integridad de su propia mano. Logra hacerlo. Limpia el billete, sonríe y se lo guarda. No aguanto más y dejo a Elena en la mesa.

─¡Epa, mi pana! ─le digo, mientras voy sacando un billete de 10 Bs. de mi bolsillo.

─Cuénteme, ¿va saliendo?

─Sí, voy saliendo.

─Plomo, ¿cuál es su carro?

─Ninguno, no tengo carro.

─¿Entonces?

─Requiero información ─le preciso, al tiempo que le pongo el billete sobre la silla.

─No entiendo, ¿qué información?

─Digamos que ando desempleado y consideraría la posibilidad de ser cuidador de carros como tú. Quiero saber cuánto haces en propina.

─…

─En casi una hora más de siete carros te han dado propina. Hace segundos casi pierdes la mano por 10 Bs. Estos diez bolívares también pueden ser tuyos. ¿Cuánto haces en un día?

Me mira, mira el billete; me mira, mira el billete. Lo toma.

─Bueno, eso varía, hay días malos y días buenos.

─Ok, cuéntame. Leer el resto de esta entrada »

Ejercicio a cuatro manos: troleo

Noviembre 13th, 2012

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Adriana Pérez Bonilla, pana de panfletonegro.com, me invitó a participar en su sección de costumbre, “Ejercicio a 4 manos”. Adriana ocasionalmente extiende la invitación a algún pana para que escriba libremente sobre algún tema que a ella se le ocurra; cada uno a distancia elabora y luego se ensambla así como haya salido, alternando los párrafos. En esta ocasión en la que me invita, el tema es el troleo. Ese que sueñas, ese que lograste cumplir, o ese que te hicieron magistralmente y habías callado todo este tiempo por vergüenza.

Bloques I, II y III: este servidor, Gabriel Núñez.

Bloques A, B y C: Adriana Pérez Bonilla.

I

Todo gran actor comienza en la quinta

El desempleo me golpeaba fuertemente en el año 2003. A un amigo cercano también. Acordamos avisarnos cualquier oportunidad o tigre decente para rebuscarnos mientras salía algo bueno. Un tigre fijo era cazar algún focus group en el periódico, de esta manera al menos comíamos un refrigerio y nos traíamos 50 Bs. cada uno en el bolsillo. Era algo, pues.

Una tarde me llamó un poco emocionado, diciendo que había encontrado un anuncio en la prensa donde solicitaban jóvenes y adultos que quisieran participar en trabajos audiovisuales, como actores, usando una máscara. Ya habíamos hecho de extras un par de ocasiones, así que sabíamos que esto podía ser algo con paga aceptable.

Esa misma tarde nos lanzamos al sitio. Era una quinta azul con rejas blancas, pasando desapercibida en alguna transversal inmunda entre Sabana Grande y Plaza Venezuela. A través de la reja se podía ver una larga escalera de piso de granito. Informamos por el intercomunicador que veníamos por el aviso del periódico. Desde arriba nos abrieron y nos indicaron que cerráramos la reja con fuerza.

Subimos las escaleras y apareció una pequeña sala con paredes blancas. Salió un muchacho de un cuarto y nos mandó a esperar sentados en un sofá un tanto desaliñado. Regresó a la habitación y nos dejó solos. La sala tenía afiches de Bananín y Bananón, Los Teletubbies, El Pato Donald, y muñequitos extraños que no identifiqué. Al frente de nosotros un vaso reciclado de Cheez Whiz reposaba encima de una mesa de madera. En una esquina, tirado en el piso, estaba un peluche barato de un perro con ojos tristes depresivos. Todo era muy extraño. Miramos el techo, un par de cámaras de circuito cerrado montaban guardia: una apuntaba a las escaleras; otra al sofá donde estábamos sentados.

─Posiblemente será que necesitan actores para programas infantiles. Eso tiene demanda actualmente ─me dice el pana intentando no mover los labios.

─O tal vez sea para animar fiestas de niños. Es común que los contraten. Pagan bien, creo ─dije yo. Leer el resto de esta entrada »

Elena & Gabriel: Aruba 2012

Septiembre 6th, 2012

Imagen de previsualización de YouTube

Posiblemente mi post de Aruba no fue suficiente para explicarte cómo es Aruba; tampoco el que hizo Elena en su blog. Por lo tanto, aquí te traigo un pequeño video editado por Elena, de cosas que grabamos en nuestra breve estadía de una semana en esta espectacular isla. Disfruten.

Un hombre, un mango y un perro

Julio 8th, 2012

metrobuseroblog

─Carlos, con todo el dolor de mi alma, debo pedirte que me entregues tu carné y uniforme.

Así fue como me recibió en su oficina. No dormí nada la noche anterior. Ya tenía más de doce horas echado en la cama viendo el techo, repitiendo en mi cabeza todo lo que ocurrió. Pero desde hace años soy un tipo de metas, de objetivos, de visualizaciones. De otra forma no funciono. Así que no iba a rendirme por un altercado que posiblemente me estaba haciendo ver todo de una manera dramática y exagerada. Me dejé de mariqueras y tomé una ducha. Debía verlo como un día de trabajo cualquiera. Me puse la ropa y salí a cumplir mi turno que comenzaba a media tarde. Al llegar me dijeron que debía pasar por su oficina.

─No me haga eso, jefe. Se lo suplico, usted me conoce muy bien, sabe que…

─Carlos. Me duele hacer esto ─dijo mientras se rascaba la barba─, estoy consciente de que eres uno de los mejores recursos de la organización; pero quiero que entiendas que hago esto para protegerte. ¿O es que acaso quieres ir preso? ¿Cómo coño de la madre se te ocurre venir a trabajar? Tengo a toda la policía metiendo sus malditas narices en esta mierda desde ayer, oliéndome los peos. Lo más conveniente para ti y la organización es que te saquemos del mapa. Huye de la ciudad, yo diré que no sabemos nada de ti.

─Jefe, usted sabe que vivo para esta institución desde hace varios años. Entré persiguiendo un sueño; usted lo sabe, jefe, usted lo sabe. Juré a mi familia que lo lograría, que yo…

─Silencio, Carlos. Sé por qué entraste aquí, no hace falta que me lo repitas, carajo. Pero lo siento, realmente lo siento. Infringiste una norma, y hacerlo trajo una consecuencia. ¿Sufres de amnesia o qué coño te pasa? Aún no entiendo cómo puedes estar aquí al frente de mí… No te lo vuelvo a repetir, entrégame tu carné y quítate el maldito uniforme.

─No tengo más ropa aquí, jefe ─le respondí.

Me dio la espalda y llamó por su radio a una señora de servicios generales. Le dijo que trajera cualquier mono que sobrara y alguna franela de la última marcha. A los pocos segundos apareció con actitud aduladora una señora que sacó de un tobo de plástico lo solicitado.

─Ya tienes la ropa. Así que quítate esa mierda.

Me puse a llorar. Comencé por la chaqueta. La llevaba siempre, así estuviese el sol más arrecho. Las mujeres decían que me hacía ver musculoso. Seguí con la camisa manga corta; luego el pantalón. Me quedé con un interior rojo y los zapatos negros perfectamente lustrados.

─Carlos, deja el llanto y la mariconería. ¿Por qué no pensaste un puto segundo antes de hacer lo que hiciste? Leer el resto de esta entrada »

Divagaciones sobre Aruba…

Junio 4th, 2012

blog

Cuando la revisaba en Google Maps se veía pequeña. Juraba que era tan minúscula que la recorrería con Elena a pie. Esto fue bien soñador de mi parte, ya que en persona la vaina es otra historia. No es que sea imposible, pero vamos, te costaría unos buenos callos en los pies y unos cinco potes de protector solar.

Llegamos al Holiday Inn. Nos quedamos en la habitación más económica, pero haciendo honor al pelabolismo y la inocencia, debo destacar que jamás me había quedado en un sitio con tantas comodidades juntas. Teníamos nevera, cama king, televisor lcd de 32″, caja fuerte, sofá cómodo para leer -u otras cosas-, mesa redonda con dos sillas, un balcón con dos sillas de mimbre y otro pequeño mueble para poner los pies y descansar. No puedo dejar de mencionar algo destacable: mesa de planchar y una plancha. Elena vio unos videos de gente que doblaba la ropa con una técnica especial para que no se arrugaran en la maleta. Nada de eso sirvió, toda la ropa llegó como un origami. Así que bueno, se pueden imaginar: yo planchando en las noches antes de salir y Elena burlándose por mi neurosis con las arrugas en la ropa.

La vista del balcón era una de las cosas que más disfrutábamos de la habitación. Déjenme contextualizarlos: sitúense en el medio del balcón, con la mirada al frente. Luego agréguense algo de estrabismo. Bueno, con el ojo izquierdo mirarían al C.C. Paseo Herencia y a las pulcras aceras del Palm Beach, adornadas por áreas verdes bien cuidadas. Con el ojo derecho, que debe dar mucha grima verlo porque está desviado y situado en todo el rincón que apunta a la oreja del mismo lado, verían la espectacular playa de Palm Beach, con una arena ligera y clarísima, que permanece custodiada por mayúsculas palmeras inquebrantables ante la dura y fresca brisa.

Nuestra habitación fue la 5756. Si algún día van y les toca esa habitación, ya saben que estuvimos ahí. Hay restos de nosotros esparcidos en todo el cuarto; atención especial al sofá y la cama. Con suerte, si no tienen gripe y olfatean con detenimiento, podrán oler nuestro sudor impreso en las telas.

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El clima de Aruba es sencillamente espectacular. Fuertes vientos alisios se encargan de mantenerte refrescado en todo momento. Pero a su vez el sol también se encarga de atacarte en cada minuto, es traicionero. Hay que estar pendientes con eso; la temperatura de Aruba es de “cazabobos”: no sudas, no tienes calor, pero en tres horas ya sufres una insolación si no te cuidas.

Creo que muchos gringos, y sobre todo los ingleses, disfrutan insolarse. Me parece que les hace sentir vivos; además, es como un juego entre ellos, para ver a quién le salen llagas en la piel más rápido y quién logra el gran premio cancerígeno de la misma. Son artimañas para sazonar la cómoda vida del primer mundo; tenerlo todo en algún punto resulta aburrido y luego hallan divertido jugar con la muerte. Hay ancianas inglesas que se pasean alegremente con el pellejero al rojo vivo, con todos sus receptores sensoriales muertos, fruto de muchas vacaciones tropicales a lo largo de sus vidas. Pudieses quemarlas en una hoguera y no sentirían dolor ni sufrimiento alguno. Leer el resto de esta entrada »

Lapatilla.com y el amarillismo…

Mayo 13th, 2012

Considero que no hace falta que te explique qué es lapatilla.com. Es más, me atrevo a apostar que si usas Twitter, has sido víctima de ella en más de una ocasión, cayendo en la trampa y haciendo clic en algún titular que te llamó la atención o despertó tu morbo, para luego encontrarte con algo totalmente distinto en el detalle de la noticia.

Cuando lapatilla.com es ubicada en Google, esta es su breve tarjeta de presentación: “Infórmese aquí con noticias de los temas más importantes del momento. Noticias, Información e Investigación de Venezuela y el mundo”. El asunto es que me parece que se les fue de las manos el proyecto. Todo su esfuerzo por informar las noticias más relevantes del momento ha sido desviado a recolectar clics sin importar el precio. Ya los temas más importantes del mundo son representados por el picón extranjero que dejó escapar alguna actriz, el nuevo desnudo de Diosa Canales, la nueva pantaleta comprada por Justin Bieber y algún asesinato de cualquier parte del mundo que se preste a ser aderezado con burdo sensacionalismo.

Lapatilla.com está sedienta por clics que engorden aceleradamente las estadísticas de la página, para poder mostrar estos obesos números a los posibles anunciantes; así que en esto es sincera y no anda con rodeos: hay un evento totalmente inútil, rebuscado y ridículo, pero se le creará un titular que lo disfrace de importante e interesante. Si se busca el clic con tanto desespero, pues nada mejor que mezclar sexo, violencia y entrometimiento en la vida de los famosos. Nada pudiese vender más, lo que escandaliza es lo que vende.

Todo esto desemboca en una mezcla de página de falso porno suave, Crónica Policial de dimensión desconocida  y Chepa Candela absurda. El titular expresa: “Así son los pezones de Kim Kardashian (Fotos)”; pero realmente encontrarás fotos de ella vestida con un sweater cuello de tortuga. A los pocos minutos puedes ver: “Descubre el 69 que hace Diosa Canales con su novio”; y al entrar, todo se trata de una franela de basquetero XXXL que tiene el número 69 en la espalda. Luego leerás este titular: “La asesinó golpeándola con el tacón de un zapato (Fotos)”; al ver el detalle de la noticia, pues se trata de un hombre que mató a una cucaracha con el tacón del zapato de su esposa, únicamente eso. Leer el resto de esta entrada »

Mientras vomito…

Mayo 5th, 2012

Logro salir del cuarto sin que Elena se levante. Me levanto la franela y la barriga está inflamada, su aspecto da risa. Repito desde hace horas el sabor de unas galletas María que me comí en la tarde en la oficina. Ocho láminas de manteca, para ser preciso. Me acosté sin cenar, con quebranto y escalofríos. Elena sí comió, ella está perfecta. Nos quedamos dormidos alrededor de las 10 p.m.

11:17 p.m. Aquí estoy, con diarrea y náuseas. No sé si permanecer sentado cagando o debería lanzarme una de contorsionista y mantener un pequeño giro al estilo de Regan en sus mejores segundos de El Exorcista. Sé que no puedo orinar y eyacular al mismo tiempo; pero… ¿será que el cuerpo humano es tan absurdo que podría antojarse de cagar y vomitar simultáneamente? No me extrañaría. Si anda con esta actitud infantil por comer unas galletas, pues podría esperar cualquier cosa.

Me siento, me levanto, me siento, me levanto. Es como un baile de merengue solitario. Llevo unas cinco cagadas y la barriga sigue con esta penosa facha. Parezco un jugador de sóftbol criollo, luego de su victoria y digna celebración cervecera.

Uno en estos momentos cae en un extraño retroceso de razonamiento y elaboración de ideas. Es como si el cerebro resultara perjudicado por estas aventuras estomacales. Pienso estupideces, ando más dormido que despierto, en una dura vigilia que espera un vómito inminente. Quiero vomitar, pero soy terrible induciendo esta acción. Recuerdo que justo hace unas horas estaba viendo un episodio de Tabú en Nat Geo, en el que hablaban de la exquisitez culinaria y peligro que representan el comer pez globo. La potente toxina de este pez se conoce como tetrodotoxina. Los japoneses alegan que además del placentero sabor del pez, la adrenalina que acompaña el comerlo es muy gratificante, ya que juegan ligeramente con la muerte. Desde que está reglamentada su preparación varios japoneses se han despedido con ese último gusto, aunque ya en la actualidad el número de muertes ha disminuido considerablemente. Todo depende de la meticulosidad y el conocimiento del chef a la hora de cortarlo, sacar el hígado, los órganos sexuales y el intestino, y raspar muy bien la piel (sitios donde se aloja la toxina). Pero nunca falta un chef agüevoneado que la cague y envenene a los comensales, pues.

Les digo todo esto porque mencionaron el caso de un pescador que se intoxicó con pez globo y enseguida ingirió petróleo, logrando inducir el vómito y salvar su vida. Petróleo, panas, petróleo. ¿Leyeron bien? Yo me intoxico y me enfermo con unas galletas; él salva su vida tomando petróleo. Tomaría petróleo en este momento, pero no me queda en la alacena. Leer el resto de esta entrada »