Entradas con la etiqueta ‘comprare una pantaleta estafadora para cogerla y masturbarme cuando este solo’

Reporte #10: Nochebuena y la pantaleta estafadora

Jueves, Enero 26th, 2012

Tomo un sorbo de mi “tinto de verano”. El nombre de la bebida me parece sumamente marico, pero bueno, qué coño, Elena planeó prepararlo para la noche del 24 de diciembre. Dice que nos refrescará y no nos dejará resaca. Antes acostumbraba pasar la noche del 24 con mi familia, pero desde el 2010 decidí pasarla solo, con Elena. No es que no me guste pasarla con ellos; el asunto es que creo que cada año estoy más viejo y adicto a la tranquilidad y el silencio. No me gusta salir esa noche a tragar pólvora. No me gusta ser juzgado cuando saco las pasas y aceitunas a las hallacas. No como pernil, pero insisten en que quedó divino. “Gracias, pero no quiero”, y entonces responden que yo me lo pierdo. Tampoco me gusta esa recibidera de “feliz navidad” indiscriminadamente; si no son devueltos, pues las personas me ven mal. Con sus ojos inquisidores me obligan a entrar en un juego de protocolos y frases prediseñadas que desde que el ser humano nace es condicionado a repetir irracionalmente. Me liberé de eso.

Antes, decido dormir un par de horas en la noche, ustedes saben, para luego no andar cabeceando del sueño como un viejo. Luego a las 10 p.m. me doy una ducha, me visto y ceno solo, mientras oigo algo de música. Sí, al mejor estilo #foreveralone. Ese estilo es muy mal visto, la gente le tiene bastante rechazo. A mí no me molestan mis voces internas; debe ser por eso que disfruto ese estilo -y más bien me causan molestia otras voces-.

Luego de medianoche llega mi novia, que busca asilo diplomático. Quiere serenidad, quiere risas, quiere abrazos y besos. Yo también quiero lo mismo, así que le doy la espalda a mi soledad, ella debe entender que hay prioridades, y Elena es una de ellas.

Mi resistencia alcohólica es la de un niño de cuatro años. No tomo casi nunca, puedo pasar años sin beber una cerveza. Con el “tinto de verano” me pongo contento; aunque también hablador y muy sincero. Así que le doy un pequeño monólogo privado a mi novia, que es buena escuchando y riendo -entre miles de cosas más-.

En definitiva, amigos, no celebro la “Nochebuena”. Pero sí celebro lo buena que es cualquier noche en la que estoy con Elena.

Imagen de previsualización de YouTube