La chica del dedo…
Domingo, octubre 10th, 2010
El común denominador de todas mis relaciones amorosas han apuntado al fracaso desde el comienzo por una simple razón: la personalidad de ellas me aburre garrafalmente, haciendo que más bien estorbe con mis actividades diarias, forma de pensar y estilo de expresión. Me limitan, me joden la creatividad y hacen que yo mismo me vea aburrido y fuera de contexto. Retrospectivamente hablando, solamente tres mujeres han logrado dar con la fórmula, no me importa si de forma natural o con una magistral actuación, el punto es que lograron tener mi respeto, lograron que las pensara una y otra jodida vez en mi cabeza, ganándose un inmortal puesto en mi memoria. Una de ellas fue Ana, la chica del dedo. Rememorar el final de mi historia con ella me hace ver como un completo miserable, un neonazista, un grandísimo hijo de puta. No puedo cambiar eso.
Transcurría el año 2006, estaba terminando ya mi carrera en la universidad. En alguna noche como cualquier otra, estaba yo fastidiado en la computadora, no recuerdo si jugando ajedrez online o qué carajo, pero conocí a una chama por internet. Un paréntesis personal importante a señalar, es que curiosamente las tres mujeres que han logrado encajar con mi personalidad las conocí primero de forma escrita, no personal. Esa noche que nos “conocimos”, hablamos durante unas 4 horas, la vaina fue química desde la primera línea lanzada. Ana vivía en Valencia, Edo. Carabobo. En todo ese proceso me mandaba fotos de ella y, debo confesarles, lo más difícil Ana ya lo había logrado: me había capturado de forma escrita. Era una chama culta, con mucha conversación e intereses parecidos a los míos; así que, el físico no representaba un gran problema para mí a esas alturas, ya teniendo uno aceptable, oler bien, tener buen aliento y verse limpia, era suficiente. (más…)
