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Si Mozart suena

Lunes, Mayo 2nd, 2016

postprison

I

Si Mozart suena, Christian está preso.

Largos muros se erigen ante los ojos de él, que miran impotentes desde el centro del patio. Con sus pies desnudos, Christian acepta que es otro día más de su desdichada vida en cautiverio. Ya no siente ansiedad, ya no se mueve; no busca, como solía hacer en el pasado, luchar y oponer resistencia a las paredes que se elevaban a su alrededor.

Una canción nace del cielo y es escuchada, pero a los pocos segundos es callada. La siguiente no es interrumpida. Pudiese decirse que esto le afecta más a Christian, sí, mucho más que el terrible hecho de estar preso. Se puede ver cómo sus labios se tuercen y sus manos van formando dos puños que tiemblan y encierran una ira desmedida y reprimida desde hace tiempo. Es como si alguna fuerza externa y misteriosa supiera que esa tonada hace más miserable la existencia y el castigo de él.

Y aparece su captor, asomándose desde allá arriba; lo mira, le sonríe, como si disfrutara en silencio y de forma enfermiza el ser el creador de todo ese sufrimiento ajeno llevado dignamente en silencio. Luego le permite varios sorbos de agua, tan solo buscando mantenerlo con vida el mayor tiempo posible. Christian lo agradece y pide más con impaciencia, mientras muchas gotas corren por su cuello y se pierden en la franela llena de mocos y saliva.  

Se la había regalado su padre, meses atrás, en una de tantas visitas a su celda. Sobre la tela blanca de algodón se mostraba la figura de un brillante y pulido carro rojo, sonriendo, con dientes perfectos y unos grandes ojos azules que irradiaban enorme felicidad. Una que no conocía Christian, por supuesto.

La misma mano que le dio agua ahora permitía la entrada de los guardias de turno. Una enorme esponja amarilla con zapatos negros lustrados era colocada en una esquina. Una sonrisa llena de gozo dejaba al descubierto sus dos únicos dientes, y de una forma obvia que no se podía disimular, el morbo y disfrute que su trabajo le proporcionaba. Esta persona se refirió a él llamándole Bob. (más…)