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Pedigüeño

Viernes, Noviembre 18th, 2011

¿Quieres un mundo mejor? Perfecto, jamás volverás a dar limosna a un pedigüeño.

Con cada limosna que entregas, creas de inmediato un nocivo efecto multiplicador. En medio de ingenuidad e inútil espíritu altruista, logras con mucha torpeza que sea rentable y muy atractivo el perenne negocio de la flojera y la comodidad de ser mantenido por la masa trabajadora de la sociedad. En otras palabras, das nacimiento inmediato a miles de sanguijuelas que nos chuparán la sangre sin piedad, día tras día.

“Pero es que se morirá de hambre si no lo ayudo”. No, no se morirá de hambre, cálmate. Si somos optimistas, sacaremos un ápice de creatividad de su cerebro, logrando así que la sanguijuela recapacite y se ingenie algún trabajo informal, entendiendo que debe ganarse cada bolívar con trabajo a pulso, no extendiendo la palma de su mano y esperando a que le resuelvan la vida. A diario se pueden ver algunos ejemplos de personas que se negaron a vivir de la sangre de otros: vigilantes improvisados de estacionamiento, artesanos de acera, recogedores de latas, etc. Sí, porque hay personas que no tuvieron oportunidades y se dedican a recoger latas, pero esto no conlleva a ser pedigüeños, y esto es honorable y plausible, por lejos. Y es que no hay excusas para no trabajar en algo, sea formal, sea informal; y menos cuando ya uno ha visto personas sin extremidades haciendo algún oficio y ganando dinero de ello honestamente.

Si somos pesimistas, puede que en medio de la impotencia y el resentimiento social, estemos gestando al nuevo malandro de la patria. No sé a quién prefiero, si al pedigüeño o al malandro. Creo que a este último. Sí, al menos el malandro no anda con hipocresías ni manipulaciones tontas, va al grano: “Dame el celular, mamagüevo”. Y listo, le das el jodido celular y puedes seguir tu camino, sin perder el tiempo. El pedigüeño te hace perder dinero y mucho tiempo, con sus lágrimas de cocodrilo y ese tono de voz bajo muy bien ensayado, que busca tu lástima y que te sientas miserable si no accedes a darle dinero. Esa voz es detestable, da asco.

Estamos claros, un malandro indirectamente es un pedigüeño también, sólo que no usa la estúpida vocecita, y esto, marca la diferencia a la hora de escoger al menos ladilla de ambos. Asimismo, podemos encontrar pedigüeños que van por niveles: (más…)