Manuel y yo organizábamos fiestas falsas…
Jueves, abril 29th, 2010Transcurrían los años noventa, mi pana Manuel y yo cursábamos bachillerato en el colegio San Agustín. Una época de abandono; toda mi vida se resumía a los videojuegos, las pornos, dormir y buscarle a todo un chiste. Asistir a clases era como cumplir sólo un protocolo, porque la verdad, es que mi cerebro entraba en piloto automático en horas de clase. Esa rutina, donde la desidia era la gran compañera de mi vida, duró solamente dos años. Luego en otro post explicaré esos detalles.
Manuel era un poco más centrado, él cumplía con sus tareas, intentaba prestar atención y era más formal; el peo es que como siempre ocurre en la juventud, nunca falta un amigo parásito que te arrastra a la vagancia y al mundo donde no hay responsabilidades ni preocupaciones. Yo era ese amigo parásito. Recuerdo el asunto como si fuese ayer; en los recreos, entre toda esa flojera, dispersión, gentío y distracciones, Manuel y yo podíamos estar echando vaina, pero ya desde esa edad perfilábamos la capacidad de observación y crítica que en el futuro desarrollaríamos.
Sentados en el recreo, comiendo las respectivas arepas frías de nuestras madres, con un par de maltas calientes y batidas del morral, ahí estábamos nosotros, observando a los diferentes personajes que siempre existen en los colegios. No podíamos aún precisar o analizar en esa época por qué nos causaba un poco de aversión, lástima y risa la conducta de los compañeros nuestros que serían los paviperros del mañana, o sea, los de hoy. Ellos eran los malotes, los que ya a los 12 años habían probado un cigarrillo, jugado a la botellita con “latas y piquitos” y podían comprar bebidas alcohólicas al salir. Debo reconocer, que los cerebros de uno aún eran muy jojoticos, y, que en momentos de confusión, podíamos llegar a querer ser uno de ellos, o al menos tratar de encajar en esos grupos; llámenlo curiosidad adolescente, averiguar por qué coño las carajitas tenían sus primeras mojadas siempre con una piltrafa de éstas con vicios y cara de culo todo el día. (más…)



