Archivo de la ‘Escritos’ Categoría

Deseos

viernes, mayo 24th, 2019

I

Nuevamente el frío del piso era el colchón en el que amanecían las nalgas desnudas de Laura.

Desorientada, y con un fuerte dolor de cabeza, se puso boca abajo y comenzó a arrastrarse por el piso de su habitación. Intentó ponerse de pie, pero esta difícil maniobra para un organismo como el de ella tan sólo la hizo vomitarse encima. Luego de cinco minutos de insistencia, logró finalmente incorporarse a su desaliñada cama.

Era un despertar típico de día viernes, que confirmaba claramente a las compañeras de cuarto de Laura que ésta volvió a sus andanzas preferidas de los jueves, en los que regresaba casi sin ropa, muy hedionda a sexo, drogada, con unos peculiares pegostes en su larga cabellera negra, formados por semen que su cliente más poderoso le había obsequiado al acabar sobre el cabello.

─Laura, amiga… ¿Saldrás a desayunar? ─preguntaba alguien al otro lado de la puerta.

─No, marica, por Dios, ya puedo oler ese cochino pescado que andan preparando.

─Ok, amiga, avísanos si necesitas algo.

“Ojalá estas taradas no comieran pescado todas las mañanas” ─se dijo, mientras pasaba una almohada por su boca y sus senos, retirando así el vómito que comenzaba a secarse sobre su demacrada piel blanca.

Laura extendió su mano, recogiendo de un extremo de la cama una pantaleta roja que protegía entre sus fibras toda la ganancia de su noche de arduo trabajo. Finalmente una sonrisa se formaba en su rostro, al tiempo que tomaba todo el dinero y lo metía bajo su colchón infestado de ácaros. Se sentó en el borde de la cama, agarró su laptop y la puso en sus piernas. Tomó una sábana que tenía días sin ser tomada en cuenta, para luego vaciar el contenido aguado de su nariz en ella.

De nuevo Laura era asaltada por sus recuerdos, en los que llovían imágenes de polvorientos momentos en Caracas, donde logró ser totalmente feliz con sus amigos y familiares. Esta felicidad comenzó a extinguirse desde el momento en que Laura cumplió su sueño de hacerse abogada, egresando summa cum laude de la Universidad Central de Venezuela. No sirvió de mucho la honorable distinción, ya que tardó casi un año en conseguir empleo. Optimista, luchadora y profeta de la racionalizadora frase “El tiempo de Dios es perfecto”, asistía a su trabajo con la mejor disposición, a fin de cuentas, ella sabía que en poco tiempo comenzaría a ascender y ganar lo que merecía por sus conocimientos. Se equivocó, dos años después seguía ganando lo mismo, un poco más de salario mínimo.

Laura se autoflagelaba en las noches, viendo en Facebook como todos sus compañeros de universidad exponían sus fotos empapadas de playas, discotecas, entornos europeos, ropa de marca, buen gusto y prestigio. Hasta el peor estudiante del salón había conseguido un buen puesto en una empresa reconocida. Laura comenzó a ser absorbida por la envidia, el resentimiento, el odio, la infelicidad. Cerró su cuenta en la red social; también cambió su número celular.

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Te extraño, Teresa

viernes, mayo 24th, 2019

Coño, amor, han sido semanas difíciles sin ti, no me hagas esta mierda. Ni siquiera sé preparar pasta, he rebajado veinte kilos. Sí, soy un inútil, lo acepto, pero creo que luego de ocho años de casados merezco al menos que me escuches. Todo lo que ocurrió en esa cena en casa de tu abuela tiene una explicación, pienso que podemos arreglarnos y ser felices como antes. Tú también la has cagado conmigo, y yo me he hecho la vista gorda. Seguro estás sorprendida, haciéndote la mosquita muerta. Pues quita la cara de pendeja, sé que tú también me has jodido. No me olvido de esa noche que saliste con las puticas de tus amiguitas: llegaste borracha y hedionda a desinfectante de motel. Casi inconsciente de tanto alcohol te llevé hasta la cama, te quité la ropa y te dejé desnuda, mientras te olfateaba todo el cuerpo, siendo una suerte de perro sabueso. Olías a motelito barato, de eso estaba seguro. Y es que hasta para montarme los cuernos eras tacaña y torpe. No quise quedarme con conjeturas solamente, tenía que comprobar tu vagabundería. Me lo saqué, y lanzando un escupitajo en tu vagina, procedí a meterlo sabiendo que encontraría la prueba del delito. Como si fuese una pala, me dediqué a excavar en tu hoyo adulterado y maloliente, cuidándome de acabar, enfocándome en mi labor de detective. Y encontré la prueba: al sacar mi pene, su cabeza vino empegostada del semen del infeliz que te había cogido luego de esa noche de tragos. Lo agarré y lo guardé en un frasquito, aquí lo tengo, por si tienes dudas. Sabes bien que eso no ocurrió una sola vez. No, aquí tengo escondidos tantos frasquitos que pudiese jugar a ser un boticario del semen.

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Quiero copular con tu cerebro

viernes, mayo 24th, 2019

Luego de pasar los mejores meses de mi vida a tu lado, quisiera hacerte una confesión. Sé que no es factible lo que planteo en la misma, pero al menos te comunico mi anhelo: quiero copular con tu cerebro.

Me he enamorado de tu cerebro. He sido seducido por tu inteligencia. Tu pensamiento me ha demostrado lo que es estar realmente atraído a una mujer. Puedes engordar si te da la gana. Adorna con estrías tus nalgas, cubre de celulitis tus piernas, conviértete en una foca marina; todo eso me importa un carajo ya, igual seguiré adicto a ti.

Quiero dejar de masturbarme imaginando cuántas conexiones sinápticas tienes. No quiero más de eso, debo pasar a la acción. Primero, recorreré con mis dedos tus circunvoluciones cerebrales; esperaré a que esté bien lubricado con tus neurotransmisores, ya que, no quiero que sienta dolor alguno. Luego, tomaré el cerebro entre mis manos, y dando intensos besos al lóbulo frontal pretendo ir conociendo tus componentes conductuales y emocionales, soportando agradables descargas eléctricas en mi lengua de tus actividades sinápticas. Al mismo tiempo, iré acariciando con mis dedos tu lóbulo occipital, como si de tu abundante cabellera se tratase. Haré trampa, de vez en cuando abriré un ojo para admirar la belleza de todo el encéfalo respondiendo ante mis traviesos estímulos.

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101 cosas que debes hacer en Venezuela antes de morir

viernes, mayo 24th, 2019

Para nadie es un secreto que Venezuela fue bendecida de una riqueza y majestuosidad única. Como habitantes, lo tenemos presente; pero muchas veces son tantas las opciones y hermosas vivencias que este bello país está dispuesto a regalarte, que a veces, hasta teniendo toda una vida viviendo en él desconoces muchos nuevos y especiales momentos que están a tu entera disposición. Hoy, nosotros, Gabriel Núñez y Luis Acuña, queremos regalarte una valiosa guía para que disfrutes lo mejor que tiene Venezuela preparado para ti.

¿Aceptas el reto? ¡Pues atrévete a cumplir esta guía y compartirla con tus amigos! ¡Qué viva Venezuela!

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No tenemos Juez Dredd

viernes, mayo 24th, 2019

Tengo una teoría dantesca y pesimista sobre el futuro del país: Venezuela es líder Maltín en embarazo adolescente. Estos embarazos son mayoría aplastante en pequeñinas de pocos recursos y con poca educación, que fueron llenadas de amor en algún matiné de changa tuki o en alguna esquina oscura cercana a la cantina del liceo. El problema viene con el entorno en el que ese desafortunado ser vendrá al mundo: leche materna con sabor a ron, almohada de cocaína, eructos de anís del papá y par de pistolas escondidas debajo de la cuna. Escorias adolescentes que juegan a ser padres.

Y entonces viene la escena escalofriante, en la que todas las personas de bien serán arrinconadas: cientos de miles terminan emigrando, tan sólo buscando poder resguardar la vida propia y la de su familia; todos los demás que deciden quedarse son exterminados sistemáticamente, sin importar ninguna pendejada política. Esto no es nuevo, ya esto ocurre. El peo es que estas nuevas camadas vienen con todo, ya dispuestas a los 11 años a perseguir sus sueños, comprar armas a los policías y ser los más guapos del barrio. No hay ningún ápice de piedad, se tocan el mostachito amarillo y matan así sea por un celular Huawei. Serán mayoría, acéptalo. Dominarán todo el territorio y no te quedará otra opción que vivir en cautiverio para bajar las probabilidades de tu asesinato. Ya el número de muertos que llevan a los doce años es similar al número de carajitas que se cogen sin protección alguna. Son conejos malandros que tiran y se multiplican sin conciencia alguna. Se repite el jodido ciclo. Pequeñas llagas que en este mismo momento están recibiendo su primera pistola y ya salivan por matar al primer pendejo que lleve un iPhone en la calle.

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Ejercicio a cuatro manos: troleo

viernes, mayo 24th, 2019

Adriana Pérez Bonilla, pana de panfletonegro.com, me invitó a participar en su sección de costumbre, “Ejercicio a 4 manos”. Adriana ocasionalmente extiende la invitación a algún pana para que escriba libremente sobre algún tema que a ella se le ocurra; cada uno a distancia elabora y luego se ensambla así como haya salido, alternando los párrafos. En esta ocasión en la que me invita, el tema es el troleo. Ese que sueñas, ese que lograste cumplir, o ese que te hicieron magistralmente y habías callado todo este tiempo por vergüenza.

Bloques I, II y III: este servidor, Gabriel Núñez.

Bloques A, B y C: Adriana Pérez Bonilla.

I

Todo gran actor comienza en la quinta

El desempleo me golpeaba fuertemente en el año 2003. A un amigo cercano también. Acordamos avisarnos cualquier oportunidad o tigre decente para rebuscarnos mientras salía algo bueno. Un tigre fijo era cazar algún focus group en el periódico, de esta manera al menos comíamos un refrigerio y nos traíamos 50 Bs. cada uno en el bolsillo. Era algo, pues.

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La vagina de la esposa de Humberto

domingo, mayo 12th, 2019

No es que Humberto haya cambiado su conducta luego del matrimonio. No, para nada. Se debe señalar es a la mentira andante de Daniela, que gritaba a los cuatro vientos cómo guardaba su virginidad exclusivamente para cuando se casara con su novio, ocultando que, en una noche de copas con unos amigos, totalmente desinhibida y borracha, fue llevada por ellos a un hotel, donde gritando de placer y excitación descubrió todo el paraíso de carne, orgasmos y fluidos del que se había privado todos estos 26 años.

Daniela luego de esa noche prefirió no volverle a hablar a sus diligentes amigos. Más fuerte era el sometimiento de un fanatismo cristiano impuesto por su padre, por lo que, de llegar a enterarse de tal aventura, posiblemente hoy la agraciada joven estaría muerta a manos de él.

Los días posteriores a la célebre liberación de pulsiones de Daniela fueron un infierno: horas de masturbación día tras día, encerrada en el baño de su cuarto, rememorando una y otra vez como la lengua de uno de sus amigos ponía su clítoris a temblar desenfrenado de locura. Fue lo que más le excitó esa noche; nunca había visto a alguien comerse algo con tal ahínco y satisfacción: literalmente le devoraron la vagina.

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Divagaciones financieras

domingo, mayo 12th, 2019

Hubo una alegre época en la que podía almorzar unas tres veces por semana en la calle. Sí, recuerdo con nostalgia que podía comer en abundancia por solo 40 Bs.; con postre incluido, debo destacar. Días en los que sacaba 100 Bs. del cajero automático y tenía el privilegio de pensar en cuáles cosas los gastaría; días en los que podía pensar en plural. Pero en pocos meses ese almuerzo me costó 70 Bs., sin incluir el postre. Medio año después la cuenta marcaba 90 Bs., y ahí supe que todo se me había ido de las manos. Los almuerzos en la calle quedarían solamente para los días viernes.

Está bien, usemos la racionalización más escuchada en las oficinas: “no, mi pana, yo traigo mi lonchera con comidita de casa porque debo bajar de peso, comer en la calle es dañino, así me dice la jeva”. No, idiota, te diré la verdad: todos traemos esta puta loncherita es porque somos pelabolas y ninguno de nosotros aguanta la mecha de comer todos los días en la calle. Mejor dicho, ninguno de nuestros bolsillos.

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Afrodescendiente

domingo, mayo 12th, 2019

Más nunca me atreví a dar un beso afrodescendiente. Y es que la única vez que intenté dar uno, resultó ser una batalla en la cual, antes de comenzar, mi olfato ya se veía obligado a deponer sus armas.

Ahí estaba ella, ejecutando con gracia un doggystyle sobre la cama, abriendo su culo de par en par, pidiéndome con un lenguaje sucio que se lo besara y lamiera. Tenía unas buenas nalgas bronceadas y limpias; además, cuando uno todavía no ha acabado y mantiene el semen bien guardado en los sacos escrotales, hay más disposición y emoción para acceder a ese tipo de peticiones y aventuras. Le agarré cada nalga con firmeza y, con algo de recelo, fui acercando mi boca al pequeño volcán afrodescendiente a escala que me esperaba: unos agresivos vapores azotaron a mi nariz, haciendo que por algunos segundos me visitara una gran desorientación. Era ese mismo olor a mierda caliente y fresca que percatas en algunas aceras adornadas por pañales sucios abandonados sin dolientes. Me retiré, me puse los pantalones y me fui, pero no sin antes hacerle una recomendación: “Mira, chama, observa el papel toilet con suma atención cuando te estés limpiando el trasero; suelta el Blackberry y concéntrate: debes darte hasta que el papel salga impecable, blanco absolutamente; hasta que el túnel carpiano te duela de tanto pasar el papel por tu agujero afrodescediente. Hazlo, y cuando no huelas a mierda, me llamas”. Me terminó.

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Desaparecido

viernes, mayo 10th, 2019

Ya el desayuno estaba servido en la misma baldosa de todos los días. Su madre se encontraba de buen humor, así que lo levantó echándole agua fría, mientras le regalaba dos patadas en la cara con la suela de sus sandalias. Él despertó gritando y lanzando manotazos torpes al aire, como ya era costumbre. Ella dio un paso atrás, miró la comida de su hijo y la pisó.

Esto no siempre fue así, hubo una época en la que comió sentado en la mesa. Pero era muy niño en aquel tiempo, y todavía nadie en la casa había notado algo raro. A los cinco años fue el primer incidente: Ramiro comía una arepa frita con mantequilla; de repente, su mirada se perdió en un pequeño brillo escoltado por el blanco manchado de la pared, se babeó y sin motivo alguno agarró un salero de cristal y se lo lanzó a su mamá en la cabeza. Nueve puntos le agarraron a la señora.

Ningún miembro de la familia se opuso en lo decidido por el padre: el niño debía ser amarrado con un mecate a la pata de una cama sin colchón. Bañarlo y alimentarlo sería una obligación que todos se turnarían.

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